miércoles, 23 de febrero de 2011

HISTORIA DEL CIPRÉS

El ciprés juega una importancia fundamental en la cultura Greco-romana. Tanto en Grecia como en Roma los cipreses han constituido el tanto el símbolo de la inmortalidad como el de la hospitalidad. No es de extrañar, por lo tanto, la presencia habitual de este árbol junto a las casas y los cementerios. Una presencia que se ha mantenido hasta nuestros días.

Aparece descrito en numerosas referencias clásicas. Teofrastro ( 372-287 A.C.), filósofo griego lo describe como un árbol dedicado al dios de la muerte Hades y justifica el hecho de ser considerado como símbolo de la muerte por su capacidad para rebrotar después que se le corta el tronco. El escritor romano Plinio (23-79 D.C) afirma que era bastante común en sus días colocar ramas cortadas de ciprés delante de las casas donde yacía alguna persona muerta. Vitruvius, un celebre arquitecto romano, autor de un libro conocido como " De Architectura" , una especie de manual para jóvenes arquitectos romanos, habla sobre las propiedades del ciprés y del pino y afirma que pueden mantenerse durante mucho tiempo sin el menor defecto porque contienen una savia en cada una de sus partes con un gusto tan peculiarmente amargo que ningún gusano u otro animal consumidor es capaz de tocarlos. Dice que las obras realizadas con estas maderas duraran siempre. También aconseja que las vigas de todos los templos sean especialmente de ciprés porque las que se hacían de abeto eran rápidamente consumidas por los gusanos y la podredumbre. También aconseja que esta madera sea utilizada para la construcción de barcos.







Los cipreses constituyen un elemento siempre presente en algunos paisajes mediterráneos, como estos cipreses de la Toscana italia, cerca de Lucca. Alineados a lo largo del camino proporcionan sombra y belleza al paisaje italiano.


¿ Por qué el ciprés aparece en los cementerios como el símbolo de los muertos?

Lo cierto es que no se sabe exactamente porque este árbol representa la inmortalidad aunque se cree que esto pudiera deberse a la suma de una serie de características entre las que se encuentran, además de la capacidad de su madera para resistir el tiempo, su forma estilizada y alta que, en forma de flecha, apunta hacia el cielo. También podrían intervenir en este concepto su longevidad que se encuentra entre las mas grandes del mundo o su fuerte aroma capaz de disimular el olor de las personas muertas en los cementerios.

El ejemplo mas claro de la supervivencia de este árbol lo tenemos en el ejemplar de Soma en la Lombardía italiana. Se dice que tiene más de 2000 años de antigüedad pues fue plantado el mismo año del nacimiento de Jesucristo. Tiene más de 30 metros de altura y su tronco alcanza los 7 metros de diámetro.

No solamente nos encontramos ante un tipo de árbol que puede vivir muchos años, sino que su madera se encuentra entre las más duras y resistentes. Resiste muy bien la humedad, posee un grano fino y compacto, tiene un color marrón rojizo muy bonito y una gran fragancia. No es de extrañar que se utilizará la madera de este árbol para elaborar objetos que debían durar lo máximo posible. Se dice, por ejemplo, que el Arca de Noe, fue construida con madera de ciprés. Herodoto cuenta que las momias egipcias eran enterradas en sarcófagos construidos con esta madera. El historiador griego Tucidides (460 - 400 A.C.) afirma que los héroes muertos por Grecia eran enterrados en ataúdes confeccionadas con ciprés y que igualmente eran realizadas las estatuas de los dioses para que " no fueran objeto de descomposición". El filósofo griego Platón ( 428- 347 A.C.) escribe como las leyes deberían grabarse en madera de ciprés por ser más resistente que el metal.

Plinio cuenta como alguno de los cipreses de Roma eran más antiguos que la propia ciudad. Nos dice que las puertas del templo de Diana en Efeso estaban realizadas con madera de ciprés y que parecían completamente nuevas a pesar de tener ya 400 años de antigüedad. En el monasterio de Santo Toribio de Liebana en Cantabria ( España) existe un fragmento de madera de este árbol llamado Lignum Crucis que se atribuye formar parte de la Cruz de Cristo. Las puertas de la Basílica de San Pedro en el Vaticano tienen más de 1000 años y son de ciprés.

Más recientemente Gabriel Alonso de Herrera en su libro "Agricultura General" (1818) dice lo siguiente:





Desde la Edad Media cuando los cipreses aparecen junto a los cementerios, calvarios, capillas, patios de los monasterios, etc. En la mayoría de los camposantos todavía se pueden ver estos árboles surcando con su silueta el cielo. Igualmente en muchas casas de campo privadas el ciprés sigue siendo presente. Sin duda alguna, este árbol es uno de los más peculiares del paisaje mediterráneo.

Gracias a http://www.botanical-online.com/cipres.htm